LA NUEVA
COLOMBIA ES CONSTRUIDA CON IDEAS NO CON ARMAS
Nosotros, excombatientes de las FARC, impregnados del
profundo amor al pueblo nos hemos lanzado a la tarea de avanzar en la
construcción de la Nueva Colombia no desde el fratricidio sino desde las trincheras
de las ideas y de la palabra. La
Colombia en Paz es la razón que nos ha animado a estar siempre dispuestos a dar
hasta la vida misma en procura de esa noble tarea, es por ello que hoy ya
desmovilizados valoramos los espacios de libertad, democracia y justicia que encontramos
dentro de la civilidad.
Los
excombatientes en determinada época histórica nos lanzamos a buscar las
soluciones por las vías más dolorosas y nos sumergimos en el cruento mundo de
la guerra, muchos llegamos convencidos de la “justeza de la acción armada” y
nos fuimos a la cita con la historia cargados de amor, de ensueño y de ilusión;
la fuerza y el horror de los hechos nos demostraron que otra Colombia es
posible sin el uso de las armas y con la acción de la democracia. Hoy estamos
contra el uso de las armas ya que ellas no han contribuido a la solución de odios sino que han sido un
ingrediente más para acrecentar la violencia, el desplazamiento, la inequidad y
el desangre de la Patria. Trabajamos por el progreso social el que entendemos
como factor fundamental para alcanzar la Paz. Si bien no estamos en la plenitud
de las soluciones a la problemática económica, política y social, estamos
tratando entre todos de reencontrar un rumbo cierto que nos conduzca a caminos
de reconciliación.
Somos hombres de compromiso, y
hemos asumido el compromiso de luchar con las ideas, con el corazón y con la
razón y hemos entendido que los sueños no se quedan armados en la montaña sino
que se construyen al lado del pueblo en espacios de discusión y de acción, por
eso agradecemos no solo al Estado sino particularmente a la sociedad el que nos
haya dado la oportunidad de la reintegración. Mantenemos en alto nuestras ideas de cambio
con justicia social para encontrar una verdadera reconciliación y reconstrucción
sin que medie la lucha armada.
Queremos
participar activamente en la construcción de escenarios no solo para entender
el conflicto sino para solucionarlo, por ello valoramos los espacios que dan la
democracia y la civilidad, donde nos la juguemos todo por la Paz sin tener un
pie en la democracia y otro en el sucio juego de las armas. En nuestra calidad
de excombatientes invitamos a las FARC a que se unan a la construcción de la
Nueva Colombia desde lo político y de cara al país sin el uso de las armas tal
y como es la praxis revolucionaria del siglo XXI. Quedarse anclados en el
tiempo es hacerse más dependientes del secuestro y el narcotráfico aislándose
del ideal y perdiendo el horizonte. Las cuentas se agotan, si no es ahora
entonces cuando.
Hoy la
historia ha sentenciado de manera contundente que el uso de las armas no gana
mentes ni corazones, que destruye ilusiones y mata esperanzas. Las ideas le
ganaron la guerra a las armas.
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