jueves, 19 de septiembre de 2013

EN URUGUAY NUEVA DERROTA A LOS ADORADORES DE “LA COMBINACION DE TODAS LAS FORMAS DE LUCHA”


Nuevamente la izquierda democrática vence dentro del proceso electoral en el Uruguay, así las cosas el proceso iniciado por Tabaré tiene asegurado su futuro. Hemos de recordar que Vázquez había sido elegido presidente del Frente Amplio en su Tercer Congreso (diciembre de 1996), y se inicia una evolución ideológica hacia la socialdemocracia que lo enfrentó con los sectores más radicales. De ésta manera la izquierda logró imponer un discurso moderado, centrado en «una utopía realizable», para salvar la desconfianza que aún suscitaban algunos ex guerrilleros de los Tupamaros que, si bien habían abandonado e incluso condenado la lucha armada, propugnaban un cambio radical de la política económica.

El proceso iniciado por el histórico Raúl Sandic con el Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros  había marcado para muchos la senda de la lucha armada como la única posibilidad de llegar a las instancias del poder. El modelo de lucha urbana realizado por los Tupamaros sirvió de “escuela” para movimientos armados en todo el Continente. La cartilla básica de actuación urbana, en el caso de las FARC, pasaba por el estudio de la actuación de los Tupamaros, de sus líneas se podían sacar elementos de vital importancia en temas como “secreto, verticalidad y compartimentación” que garantizan el accionar clandestino.

La osadía de los Tupamaros inspiró a muchos en la “acción” revolucionaria en la que se recordaba a Lenin en la finalización de su escrito sobre la insurrección: “audacia, audacia y más audacia”. Los nuevos tiempos han borrado de los viejos militantes de la teoría de “la combinación de todas las formas de lucha” el transito de la lucha armada a la lucha electoral. Ese tránsito que debe ser completo sin quedar en la mitad, con un paso en la democracia y otro en la clandestinidad esperando a ver que sucede; criticando la democracia y estando activo en ella, avalando la lucha armada pero sin decidirse a la toma de las armas. Ese es el juego a no perder sin jugársela.

La izquierda radical (no quiero decir de raíz sino de posición política) no concita y no lleva a triunfos eso está suficientemente demostrado. Cuando los sectores democráticos dentro de la izquierda logran llegar a la conducción de los movimientos políticos se acerca a la toma del poder por que son estos sectores los que llevan el espíritu de las mayorías que aspiran a las transformaciones y no quieren ni creen en la violencia ciega.


Las urnas han posibilitado lo que años de guerra no han podido: la toma del poder, esa es una gran lección para Colombia.




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