EN URUGUAY NUEVA
DERROTA A LOS ADORADORES DE “LA COMBINACION
DE TODAS LAS FORMAS DE LUCHA”
Nuevamente la izquierda democrática vence dentro del
proceso electoral en el Uruguay, así las cosas el proceso iniciado por Tabaré
tiene asegurado su futuro. Hemos de recordar que Vázquez había sido elegido presidente
del Frente Amplio en su Tercer Congreso (diciembre de 1996), y se inicia una
evolución ideológica hacia la socialdemocracia que lo enfrentó con los sectores
más radicales. De ésta manera la izquierda logró imponer un discurso moderado,
centrado en «una utopía realizable», para salvar la desconfianza que aún
suscitaban algunos ex guerrilleros de los Tupamaros que, si bien habían
abandonado e incluso condenado la lucha armada, propugnaban un cambio radical
de la política económica.
El proceso iniciado por el histórico Raúl Sandic con el
Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros
había marcado para muchos la senda de la lucha armada como la única
posibilidad de llegar a las instancias del poder. El modelo de lucha urbana
realizado por los Tupamaros sirvió de “escuela” para movimientos armados en
todo el Continente. La cartilla básica de actuación urbana, en el caso de las
FARC, pasaba por el estudio de la actuación de los Tupamaros, de sus líneas se
podían sacar elementos de vital importancia en temas como “secreto,
verticalidad y compartimentación” que garantizan el accionar clandestino.
La osadía de los Tupamaros inspiró a muchos en la
“acción” revolucionaria en la que se recordaba a Lenin en la finalización de su
escrito sobre la insurrección: “audacia, audacia y más audacia”. Los nuevos
tiempos han borrado de los viejos militantes de la teoría de “la combinación de
todas las formas de lucha” el transito de la lucha armada a la lucha electoral.
Ese tránsito que debe ser completo sin quedar en la mitad, con un paso en la
democracia y otro en la clandestinidad esperando a ver que sucede; criticando
la democracia y estando activo en ella, avalando la lucha armada pero sin
decidirse a la toma de las armas. Ese es el juego a no perder sin jugársela.
La izquierda radical (no quiero decir de raíz sino de
posición política) no concita y no lleva a triunfos eso está suficientemente
demostrado. Cuando los sectores democráticos dentro de la izquierda logran
llegar a la conducción de los movimientos políticos se acerca a la toma del
poder por que son estos sectores los que llevan el espíritu de las mayorías que
aspiran a las transformaciones y no quieren ni creen en la violencia ciega.
Las urnas han posibilitado lo que años de guerra no han
podido: la toma del poder, esa es una gran lección para Colombia.
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